Por un lado, podemos buscar las justificaciones y razonamientos que correspondan para defender la razonabilidad de la medida y sin que este listado evidentemente pretenda ser exhaustivo, se nos ocurren varias:

  • Evitar el efecto llamada: ya en el mes de junio salió la noticia de la tributación de las indemnizaciones por despido. De hecho, se planteó una reforma mucho más dura que esta que afectaría a un volumen mucho mayor de despedidos. Si no se da un cierto carácter retroactivo, se puede incentivar a que los despidos que van a ser afectados por esta medida se acumulen en los meses o días anteriores a su aprobación.
  • La llamada retroactividad media: el Tribunal Constitucional ya tuvo ocasión de pronunciarse sobre otras medidas de este tipo y afirmó que eran constitucionales (en un escuetísimo resumen) porque no se puede ser tan estricto con las medidas fiscales como con las penales y porque no es una retroactividad absoluta sino que se aplica dentro del ejercicio de devengo del impuesto (en nuestro caso se ha publicado en 2014 y afecta al IRPF de 2014)
  • Redistribución de la riqueza: poner impuestos a las rentas más altas y, en este caso, a las indemnizaciones por despido más altas no resulta en absoluto impopular e incluso puede entenderse alineado con el criterio redistributivo que debe guiar a las normas tributarias.
  • El escándalo: durante estos últimos años hemos vivido gran número de escándalos, y grandes titulares de periódicos sobre indemnizaciones multimillonarias recibidas por determinadas personas, especialmente en relación con los bancos, que han escandalizado a la sociedad.

Por otro lado podemos analizar lo anterior y buscar la otra cara de la moneda:
•    Las debilidades de las justificaciones:

  1. El efecto llamada es dudoso porque si realmente se puede probar que es efecto llamada es un fraude, una extinción acordada entre ambas partes por la que tributa el 100% de la indemnización y no sólo el exceso sobre los 180.000 euros. Aunque también es cierto que sería difícil de demostrar.
  2. La teoría de la retroactividad media parece un poco tomada con pinzas si se aplica a una norma que entra en vigor el 29 de diciembre.
  3. Redistribución de la riqueza se produce, ya que se grava a los más ricos pero también es cierto que sería más redistributivo que se fijase una cantidad por año de servicio, ya que no es lo mismo un trabajador con 20 años de antigüedad que uno con dos. Uno con 20 años de antigüedad que ganaba 250 euros al día pagará lo mismo que quien con dos años ganaba 2.727 euros al día.
  4. El escándalo es cierto que se palia con esta medida, pero también es cierto que no se aplica retroactivamente a aquéllos casos, de modo que afecta a unos por otros.

•    Otros posibles inconvenientes de la medida:

Se trata de un impuesto que siempre ha estado exento para las indemnizaciones por despido improcedente y es la primera vez que se grava, luego resulta muy estricta la aplicación de la teoría de la retroactividad media.
No hace mucho, concretamente la Ley 27/2009 amplió la exención de las indemnizaciones por despido improcedente a las indemnizaciones por despido objetivo cuando superasen el mínimo legal establecido.
Este punto merece una reflexión en detalle que llevaremos a cabo en próximos posts.